Miguel Ángel Granda, director de I+D de Bosch: "La automoción tiene que poner el acento siempre en la calidad"

Miguel Ángel Granda, director de I+D de Bosch, ofreció a los participantes en la jornada sobre Industria 4.0 en Automoción su visión sobre este tema de candente actualidad. Y lo hizo señalando las acciones llevadas a cabo por el fabricante alemán, para el que la automoción representa el 60% de su volumen de negocio pero que también está presente en otras áreas de actividad como la de electrodomésticos, la herramienta eléctrica o la automatización y la fabricación de equipamiento para la industria 4.0.

“La gerencia nuestra compañía nos pide que hagamos productos fascinantes, que sean innovadores y sobre todo útiles. Y para ello empleamos a 60.000 personas que a diario están pensando en cómo conseguirlos”.

Y esa apuesta por la innovación se deja ver en múltiples campos: “en el Internet de las cosas, Bosch está presente en automoción con el coche automatizado. También hablamos de coches inteligentes cuando pensamos en la Smart city, y al hablar de esta Industria 4.0 hablamos tanto de soluciones de software como de hardware”.

Para Miguel Ángel Granda, hablar de Industria 4.0 y eficiencia pasa por conjugar la fábrica real y la virtual”. En la cuarta revolución industrial “todo tiene que estar sensorizado. Tienes que tener datos, muchos datos para poder ser competitivo. Todos queremos una información que nos permita disponer del conocimiento para ser más productivos. Es decir, hay que hacer las cosas más rápido, llegar antes que nuestros competidores. Porque cuanto más rápido produzcamos, y menos recursos invirtamos en ello, más podremos reducir nuestros costes”.

Hecho el diagnostico, la pregunta es cómo lograrlo. La respuesta de Granda no se hizo esperar: “tenemos que hacer de manera diferente, pero, sobre todo en el sector automoción, necesitamos poner el acento  siempre en la calidad. Eso es lo que intentamos hacer en Bosch. Intentamos cambiar nuestros procesos para lograr reducir los costes pero ofreciendo siempre la máxima calidad en nuestros productos”.

Industria 4.0: ¿Evolución o revolución?

Esta era la pregunta que Miguel Ángel Granada planteaba al auditorio. “En cierto modo hay empresas que han implantado mejoras de este tipo, con esta filosofía, antes del 2008, cuando en Alemania se empezara a hablar de todo ello. ¿Qué es lo que está pasando ahora para que sea un boom?”

Granada habló de facilitadores y el coste de los mismos. De aquellos actores que hacen que esta tecnología sea mucho más accesible, “agentes que favorecen que las inversiones puedan ser más bajas, que se preocupan por la ciberseguridad, facilitan el uso de robots colaborativos o la realidad aumentada”.

“¿Y qué hace Bosch en todo esto? Bosch es un fabricante que para permitir mantener el conocimiento y calidad de sus productos crea sus propias máquinas. Definimos y desarrollamos nosotros mismos el software, creando una red de expertos que nos permite dirigir nuestros desarrollos a empresas externas para que estas soluciones sean aún más accesibles. Desde nuestra experiencia y conocimiento, hacemos que la implantación de estas nuevas tecnologías sea lo más rápido posible”.

Las personas importan

Pero Granda, como otros de los ponentes de la jornada, coincidió al señalar que el punto central de esta Industria 4.0 está en las personas. “Vemos robots, vemos análisis de datos mediante ordenador, vemos que las máquinas hablan entre ellas y una acusada transformación digital. Son muchos los avances tecnológicos, pero… ¿y los humanos? Qué papel juegan? ¿Cuántos sobran? Pues no sobra ninguno, porque las máquinas, por muy listas que sean, son máquinas. Y podrán pensar muy rápido, pero las decisiones las seguimos pensando los humanos. El conocimiento está en las personas: lo que hago es dejar a las máquinas lo que al humano no le gusta hacer”.


Y todo ello de forma “mucho más flexible gracias a habilitadores y tecnología que hacen que todo sea más fácil”, tanto para el operario como para la línea de montaje, sin que pueda haber un impacto negativo en términos de productividad. Además, y gracias a la digitalización de procesos, podemos recoger información sobre la satisfacción del usuario con un determinado producto, de forma que para el fabricante será más fácil introducir los cambios necesarios para satisfacer la necesidad del destinatario de su producción.

“No hemos hecho más que empezar”, señaló Granda, quien en un tono claramente optimista señaló que gracias a esta revolución tecnológica se está recuperando industria que había salido de España debido a los bajos precios del mercado. Por ello concluyó su intervención animando a los asistentes a adentrarse poco a poco en la Industria 4.0, algo “bueno para nuestras empresas”.